17 abr. 2010

-bailar en el salón

y yo me pregunto, qué clase de educación emocional se les da a los hijos hoy en día? tantos padres separados o ausentes, padres que se faltan al respeto o se ignoran, padres que cosifican y madres cosificadas o viceversa. cómo podemos pretender que las futuras parejas puedan funcionar, qué han visto, qué ven los hijos, qué modelos imitarán? hay pocas parejas que tras años juntos hayan mantenido la complicidad, el respeto, la ilusión, las ganas sinceras de compartir la vida, respetarse, ayudarse ... ( bailar en el salón...) mi generación y las venideras parecemos condenadas a desconocer algunos valores que deberían ser inherentes en la pareja, por los que luchar toda la vida, de qué sirven las promesas, el matrimonio,si no somos capaces por ambas partes, de mantener la compostura y de dar lo mejor a esa persona, aunque el amor se transforme en amistad o compañerismo con los años. cuando los padres estén en familia tienen la obligación de predicar con el ejemplo, eso creo yo, porque de ese ejemplo nacerá la idea de pareja de sus hijos y de ello dependerá en parte su felicidad y sobre todo la capacidad de hacer feliz a la persona que elija. ojalá los padres antes de hablar de fútbol, videojuegos, estudios o de moda con sus hijos, ojalá se acordaran de tanto en cuando, o un día en la vida, de decirles lo que echan en falta, lo que les llena, lo creen que debe ser el amor por alguien. ojalá puedan entender que sus padres quizás no están juntos o no se quieren pero que ellos deben luchar por ser felices y que deben aprender de esa educación emocional, que la pareja es un bien muy preciado, no es sexo o figuración, sino el espejo en el que mirarse y corregirse, el diván de las confesiones, el algodón en en el que caer y rendirse, el origen y fin de las fuerzas. reciprocidad y complicidad llenan el corazón. destronar el orgullo apacigua la mente y permite ver con claridad.

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