28 oct. 2009

-príncipe y mendigo

en las calles de la ciudad del dinero, los mendigos se sientan en sus portales, en las plazas de las iglesias, en la arena... nadie les dirige una sola palabra, nadie echa una mano a los desvalidos, nadie sabe ponerse en el lugar del otro... no hay dios más falso que el de aquel que acude a misa en domingo y se niega a ver lo que las calles y sus lujos van dejando en los comedores sociales, en los cajeros, en las parroquias...

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